Aunque cada gimnasio es distinto y puede tener su propia metodología, nosotros te vamos a contar cómo es un entrenamiento típico y tradicional de forma generalizada, que al final es lo que más hemos visto en nuestro recorrido por Tailandia.
Lo primero que te das cuenta cuando entras en uno de estos gimnasios es el ambiente: el suelo es un tatami, se escucha el eco de golpes sobre los paos y los sacos y hay una energía vibrante en el aire. Aquí no hay lujos, ni aire acondicionado. Esto es Muay Thai puro, crudo y real.
La rutina del día a día
Se entrena dos veces al día, por la mañana y por la tarde, y cada entreno suele ser de dos horas. Entrenar Muay Thai en un gimnasio tradicional en Tailandia no solo es un reto físico, sino también una experiencia que te sumerge en una cultura de respeto y disciplina. Cada sesión está estructurada para perfeccionar cada aspecto del arte, y suele dividirse en varias fases claras:
1. Calentamiento y sombra
El calentamiento es una parte crucial y puede empezar con una carrera, saltando a la comba, o con ejercicios específicos dependiendo del gimnasio.
Despuñes viene la sombra. Aquí, sin contacto, practicas movimientos frente al espejo y te enfocas en perfeccionar la técnica y mejorar las combinaciones.
2. Padwork, donde te pones a prueba
Esta es una de las partes más emocionantes. El entrenador se pone las almohadillas (pads) y te dirige a realizar combinaciones de puños, patadas, codos y rodillazos. Es un trabajo intenso muy intenso donde se hacen entre 3 y 5 rondas de 3 minutos.
El entrenador no solo aguanta los golpes, también te corrige la postura, la potencia y te enseña a coordinar tu ofensiva y defensa. Además, te empuja al límite, exigiendo velocidad y fuerza en cada golpe. Y si no estás atento, puede que te tire al suelo mientras se ríe.
3. Técnica: el momento de perfeccionar los detalles.
Aquí, los entrenadores dividen el grupo y se concentran en enseñarte movimientos específicos, como combinaciones avanzadas o el uso correcto de rodillazos y codos. Es un momento de aprendizaje más pausado, pero igual de intenso. Los entrenadores observan de cerca y ajustan cada movimiento.
4. Sparring y clinching: lo más parecido a un combate.
El sparring y el clinching son de las partes más emocionantes. Aunque no es un combate real, aquí puedes probar todo lo que has aprendido. Generalmente, se hace con un compañero del mismo nivel, y el objetivo no es lastimarse, sino mejorar la técnica, reflejos y estrategia.
Las rondas duran entre 3 y 5 minutos, y se enfocan en el control y la reacción rápida. Los entrenadores están siempre atentos, asegurándose de que el sparring y el clinch sea seguro y técnico.
5. Fortalecimiento y estiramiento
Cuando crees que no puedes más, todavía te espera una serie de ejercicios que varían entre flexiones, abdominales, sentadillas y ejercicios de resistencia. A menudo, los entrenadores establecen un número mínimo de repeticiones que todos deben cumplir, sin excusas.
Y, por fin, llega la última fase de estiramiento, algo que los tailandeses no se saltan, ya que es esencial para mantener la flexibilidad y prevenir lesiones.
En resumen…
Te aseguramos que después de unas dos horas de entrenamiento, vas a estar empapado en sudor y agotado, pero hay una satisfacción indescriptible al haber sobrevivido a una sesión tan intensa.
No importa si eres principiante o experimentado, extranjero o local, todos son tratados con respeto. Los entrenadores son como una familia, siempre te motivan y te corrigen con un toque amistoso. Además, es muy habitual ver a niños entrenando junto a adultos, lo que refleja lo profundamente arraigado que está el Muay Thai en la cultura tailandesa.